martes, julio 07, 2009


El "hiperliderazgo" como una forma elegante de encubrir la discusión de fondo

Simón Rodríguez Porras

Las apreciaciones emitidas en el documento final del foro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”, desarrollado por el Centro Internacional Miranda (CIM), acerca del liderazgo del presidente Chávez y la falta de democracia y autocrítica al interior del PSUV, han generado más ruido del que pudieron haber esperado sus autores, con toda seguridad. La “inteligentzia” reunida por el CIM ha puesto sobre relieve dos puntos altamente sensibles de la práctica política del gobierno.

La polémica que se ha desatado a partir de allí ha resultado más interesante que las opiniones que la propiciaron (1). El presidente Chávez y el canciller Nicolás Maduro, desencajados por el golpe recibido, han centrado su respuesta en cuestionamientos ad hominem; poniendo inmediatamente en duda el "chavismo" de los intelectuales (2). Por otro lado, sectores del chavismo defienden la lealtad y el compromiso con el proceso revolucionario de los intelectuales cuestionados, y reivindican la importancia de habilitar espacios para la "crítica constructiva".

La publicación "Debate Socialista" (DS), especie de órgano ideológico del gobierno, editorializó la respuesta burocrática. Sistematizando los elementos de la posición planteada por el presidente y el canciller, DS presenta las críticas y el foro mismo como la acciones contrarrevolucionarias de un sector pequeñoburgués, reformista y antisocialista. Pese a que las críticas al PSUV y al liderazgo presidencial fueron emitidas en el contexto de discursos de abierto apoyo al gobierno, DS como vocero burocrático deja sentado que ni con el pétalo de una flor pueden tocarse dos instituciones sacrosantas del proceso bolivariano: el Presidente Chávez y el PSUV.(3)

Si tienen un mérito las opiniones y reflexiones generadas por los intelectuales de izquierda en el Foro del CIM, es que contribuyen a que un debate silenciado, de pasillos y a escondidas, empiece a emerger a la superficie sin tapujos, para cuestionar el papel de dirigente omnipresente y omnipotente del presidente Chávez y de retruque deje en evidencia a las estructuras de corte militar del PSUV.

Pero sólo hasta allí. Porque, partiendo de la premisa de que dialogan con una dirigencia gubernamental revolucionaria y socialista, los intelectuales de izquierda centran sus reflexiones y recomendaciones en asuntos de «forma», que sin duda son importantes, pero que en modo alguno penetran en las causas profundas de aquellos vicios que pretenden combatir. Por eso sugieren que el Presidente debe colectivizar su «imprescindible» liderazgo para compartir el pedestal en que hoy se encuentra; que el PSUV sea «reformulado» para que este instrumento político cuente con una dirección colectiva, que articule efectivamente con los movimientos sociales de base y derrote el mal del clientelismo partidista; que el Estado no «absorba» a los movimientos sociales; «oponer» el poder popular y la participación protagónica a las prácticas burocráticas; «reorientar» el modelo productivo hacia una economía social con nuevas relaciones de producción, y para coronar esta versión corregida y aumentada de "Revisión, Rectificación y Reimpulso" aprobada por los foristas del CIM, se sugiere que bebamos del abrevadero de un Gramsci transmutado en hegeliano de derecha por esta misma intelectualidad chavista, para crear una nueva hegemonía ideológica que «contrarreste» la ideología capitalista y consumista, que hoy nos sigue absorbiendo a venezolanos y venezolanas.

El problema consiste en que esta forma elegante de proponer acciones correctivas -aun cuando esté motivada por las más generosas intenciones-, encubre un debate más profundo y significativo, que el pueblo trabajador está obligado a realizar, acerca de los fundamentos del proyecto económico, político, social e internacional que defiende el gobierno del Presidente Chávez. Nosotros decimos que el culto a la personalidad y la falta de democracia del PSUV, la corporativización del movimiento popular, son fenómenos íntimamente ligados al carácter del proyecto político que encabezan el presidente Chávez y el resto de la nueva clase política.

Esta versión repotenciada de las 3R enunciada por la intelectualidad chavista de izquierda no va a fondo en la caracterización del gobierno, el régimen y el Estado, los cuales hoy la propaganda oficial hace pasar por "socialistas". Más bien, esta afirmación propagandística es su punto de partida. Esta decisiva limitación de los diagnósticos y recetas propuestas por los intelectuales, termina reforzando la noción de dependencia hacia el rol de Chávez como dirigente máximo y comandante en jefe del proceso bolivariano; al tiempo que se presentan las prácticas que caracterizan al PSUV, a su dirigencia, y al gobierno, como si se tratara de errores y no de estrategias deliberadas. Los intelectuales confunden los síntomas con la enfermedad misma; por eso muestran los hechos criticados como desviaciones menores o lastres en la senda del socialismo, y no ven en ellos la demostración práctica de que el rumbo del gobierno está alejado de toda perspectiva socialista.

Hoy en día el pueblo trabajador venezolano padece en carne propia las vicisitudes de vivir constreñido por un Estado capitalista que administra los intereses de la burguesía nacional e internacional; conoce los rigores de un régimen democrático burgués que restringe las libertades políticas y democráticas; bajo un gobierno bonapartista cada vez más reaccionario que acentúa sus rasgos autoritarios para sostener en el poder a una casta parasitaria de nuevos ricos y burócratas; y ahora es disciplinado políticamente por un partido burgués, con un programa nacionalista y una dirección pequeño-burgués burocrática, como lo es el PSUV.

Este es el debate que debemos dar a fondo, pues es el que nos dotará de un enfoque sociohistórico del proceso revolucionario venezolano, alejado de la lectura positivista según la cual la historia la hacen los grandes líderes y personajes. Si las fuerzas que motorizan este proceso revolucionario son efectivamente sociales, económicas; en ese caso queda por identificar cuáles son las fuerzas sociales en pugna, qué intereses de clase representa la casta gobernante, qué papel corresponde a los trabajadores y a todos los explotados frente a la situación concreta de la lucha de clases que el momento actual plantea. Visto así, podemos reconocer en la corporativización y cooptación del movimiento popular, en la falta de democracia interna en el PSUV, en la intolerancia hacia la crítica y la autocrítica, en el estilo de liderazgo ejercido por el presidente; en todo ello, una serie de políticas deliberadas, que obedecen a intereses concretos, y no meros accidentes.

La discusión acerca del carácter del liderazgo del presidente Chávez debe derivarse de todas estas consideraciones más generales, y no al revés; en otras palabras, no podemos caracterizar al Estado, al régimen, al gobierno, a partir de las singularidades de un dirigente, por importante que éste sea.(4)

Puede entenderse que la reacción del presidente y sus funcionarios ideológicos busque enterrar ese, el verdadero debate, antes de que comience. El riesgo para el gobierno es que quede reducida a su justa dimensión, reformista y retrógrada, aquella política que es presentada como de "transición al socialismo", y que consiste en "alianzas estratégicas con la burguesía", compras a valor de mercado de acciones en empresas estratégicas, asociaciones de capital estatal y transnacional en empresas mixtas, la apuesta a la multipolaridad capitalista, y los ataques continuados a la autonomía sindical y del movimiento popular.

Aunque superficiales, las críticas de los intelectuales chavistas de izquierda han tenido la gran virtud de mostrar la vulnerabilidad doctrinaria de esta gran estafa ideológica del "socialismo del siglo XXI", este nacionalismo burgués disfrazado de socialista, que rehuye cualquier debate y aplasta cualquier crítica.

Este boquete abierto en la nave del pensamiento único del chavismo burocrático, nos plantea a los revolucionarios el reto de visibilizar una alternativa política, verdaderamente socialista, democrática, obrera, popular; que se fundamente en la movilización conciente del pueblo para la toma del poder y el derrocamiento del Estado burgués, y ya no en las utopías burguesas del nacionalismo, el mesianismo bonapartista, y la conciliación de clases.

Notas:

1.- No me refiero de manera genérica a las posiciones de los diversos participantes en el foro organizado por el CIM, ni niego la existencia de debates en el marco de dicho evento. Lo que hago es referirme a las conclusiones recogidas en el documento final, y reseñadas en http://aporrea.org/actualidad/n136550.html

2.- http://www.laclase.info/arte-y-cultura/chavez-y-nicolas-maduro-descalifican-intelectuales-chavistas-por-sus-criticas-al-gobi

3.- El dogma oficial queda sintetizado en la frase que suele rematar los editoriales de DS: "Chávez es socialismo". Ver el editorial completo en el que se ataca al foro del CIM: http://www.debatesocialistadigital.com/editoriales/a209/junio2009/elmapadehoy.htm

4.-Esto último es lo que pretende la burocracia intelectual estalinista representada por la secta de "Debate Socialista". Y este método lleva a las posiciones ultrarreaccionarias presentadas bajo los pesudónimos de Neftalí Reyes y Antonio Aponte, así como los manifiestos de "Vanguardia Obrera Socialista" y el "Frente de Trabajadores Socialistas", todo esto en realidad la obra de un mismo equipo. Para estos sacerdotes estalinistas, por ejemplo, una lucha obrera reivindicativa en una empresa pública es un acto contrarrevolucionario, puesto que el Estado ya no es burgués sino "socialista", y el patrono no es la casta burocrática que administra el Estado, sino "el pueblo en su conjunto". Y para que el Estado sea socialista y el pueblo sea el patrono, no ha sido necesaria ninguna revolución, ha sido suficiente con que Chávez acceda a la jefatura del gobierno.

Para los revolucionarios el debate no es con Vargas Llosa, y el tema no es el neoliberalismo

Simón Rodríguez Porras


La semana pasada se realizó en Venezuela un coloquio derechista titulado "Democracia y Libertad", convocado por CEDICE, una organización dirigida por empresarios ligados al golpismo, y en el cual participaron voceros del neoliberalismo como Mario Vargas Llosa; mientras que paralelamente se realizó un encuentro de intelectuales que simpatizan con el gobierno. El presidente Chávez invitó a la realización de un debate entre ambos grupos, pero la iniciativa no fue aceptada por los voceros de CEDICE.

El evento convocado por CEDICE fue un acto promocional de un parapeto del imperialismo, una ONG financiada por el gobierno de los EEUU y cuya actividad antidemocrática es tolerada por el gobierno venezolano. El objeto de la actividad era promover la ideología capitalista, muy a pesar de que se titulara «democracia y libertad». Así como Rocío Guijarro y Rafael Alfonzo, dos directivos de CEDICE, están totalmente desprestigiados ante el pueblo venezolano y descalificados en el tema de la democracia, al haber firmado el decreto fascista de Carmona y promovido el paro patronal y el sabotaje petrolero; lo mismo puede decirse de Vargas Llosa, Lavín, Apuleyo Mendoza, y otros personajes siniestros que fueron las vedettes del foro, y quienes también se han colocado del lado del golpismo en Venezuela.

El presidente siempre ha estado más que dispuesto a dialogar y llegar a acuerdos con la burguesía; él mismo se ha definido como un "lanzapuentes". Así que no es sorprendente que haya invitado a debatir a los participantes del coloquio de la derecha. Al gobierno le conviene mostrarse como la contracara del neoliberalismo y presentar su proyecto nacionalista burgués como una gran alternativa.

Debatir si es preferible un capitalismo con más o con menos intervención estatal, o con más o menos libertades políticas, que es el estrecho margen dentro del que debatirían los intelectuales del chavismo y de la derecha, no respondería a la discusión que realmente está planteada en nuestro país. Estamos frente a una terrible crisis estructrural del capitalismo, y lo que tenemos que discutir es cómo avanzamos en la construcción del socialismo con democracia obrera y popular, en el que se liquide el latifundio, el capital financiero, y la explotación capitalista. La mejor forma de polemizar con los intelectuales burgueses, sean neoliberales, conservadores o "democráticos", es resolviendo las demandas de los trabajadores y el pueblo, blindando a los trabajadores y los sectores populares contra los efectos perniciosos de la crisis económica, rompiendo con el imperialismo, y tomando medidas de transición al socialismo.

Debatir con los viudos intelectuales del neoliberalismo, cuando la crisis ha terminado de enterrar la credibilidad de sus recetas económicas, es algo estéril. El debate silenciado en la izquierda venezolana es el que versa acerca de cuál es la perspectiva del proceso revolucionario en nuestro país. ¿Las luchas del pueblo rendirán frutos en un régimen de "socialismo de mercado", como el que el gobierno pretende desarrollar de la mano de empresarios explotadores y transnacionales, tal como ocurre en China? ¿La "alianza estratégica con la burguesía" proclamada por el gobierno es un avance revolucionario, o un obstáculo a vencer para la revolución que aun está pendiente en nuestro país? ¿Es el PSUV la herramienta organizativa de los explotados, o es necesario un partido obrero revolucionario que le permita a la clase trabajadora disputar el poder? Estas cuestiones son mucho más urgentes para un debate público que tenga una carácter formativo y movilizador.

Los medios de comunicación del Estado no pueden seguir comportándose igual o peor que sus pares privados, excluyendo de toda participación a aquellos actores sociales que no comparten su línea editorial o política. Estos medios hoy en día no son un espacio para el debate entre revolucionarios, para la participación protagónica de los trabajadores y las organizaciones populares. VTV actualmente silencia a los sectores de izquierda independientes y críticos, así como a los sectores populares cuyas luchas colisionan con los intereses de la burguesía aliada al gobierno, o con los intereses de la burocracia estatal. Esta situación descalifica el discurso de aquellos ministros que hablan de "latifundio mediático".

Un dirigente sindical de una empresa ocupada, como Sanitarios Maracay, tiene mucho que dirimir intelectual y políticamente con los representantes del gobierno del presidente Chávez, y lo mismo puede decirse de los dirigentes indígenas del Perijá, los luchadores clasistas de PDVSA que rescataron la empresa durante el sabotaje petrolero y ahora enfrentan a una degenerada burocracia antiobrera, o los dirigentes de cualquiera de los sectores en lucha de nuestro pueblo. Para que este debate que se está dando en las calles, en las fábricas, en las universidades, llegue a los medios estatales es necesario que haya una apertura democrática en esos medios, y en última instancia que estén bajo el control directo de sus trabajadores, y de los sectores populares organizados.
¿Qué busca Chávez con su acercamiento a Obama?


Simón Rodríguez Porras

La visita oficial a Japón fue el escenario para que el presidente Chávez se deshiciera en elogios al presidente de los EEUU, Barack Obama. De manera insólita, Chávez ha llegado incluso a ponerse a las órdenes de Obama "para construir un mundo sin armas atómicas": "Me atrevo a lanzarle a Obama la mano y a decirle vente para acá, vente para este lado, de los que queremos de verdad un mundo en paz, de los que amamos de verdad a la humanidad... Que el presidente de Estados Unidos diga que está de acuerdo en eliminar las armas nucleares es reflejo de un mundo nuevo". (http://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n132401.html)

Lamentablemente, el presidente Chávez contribuye a crear esperanzas en que el nuevo gobierno estadounidense actúe a favor de la paz mundial y el desarme atómico. El propio Obama se encargó de desmentir cualquier malentendido sobre su vocación guerrerista y genocida. Pocas horas después de estas desafortunadas declaraciones del presidente venezolano, Obama viajó a Irak, donde se reunió con las tropas estadounidenses que masacran diariamente a ese pueblo árabe, y les agradeció por su "extraordinario trabajo". De manera cínica y miserable, Obama dijo que las fuerzas invasoras habían capacitado a los iraquíes para "ser autosuficientes" y "tomar la responsabilidad de su propio país". Obama insistió en que había que lograr en Afganistán lo que se estaba logrando en Irak, aún cuando faltara "mucho por hacer" todavía en este último país. La invasión estadounidense ha significado la muerte de más de un millón de iraquíes.
(http://www.clarin.com/diario/2009/04/08/elmundo/i-01893480.htm)

Desde que Obama llegó a la presidencia, los esfuerzos del gobierno venezolano por tender puentes a su par de los EEUU sólo han sido entorpecidos por la publicación de un informe sobre narcotráfico presentado por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en el que se critica a Venezuela, así como unas declaraciones ofensivas de Obama, por las que Chávez lo llamó "ignorante". Sin embargo, la presunción de que Obama obra y declara por ignorancia y no por mala fé, de por sí es bastante benevolente, y el informe presentado por Clinton fue desestimado por haber sido elaborado durante la presidencia de Bush. De hecho, el nombramiento de Clinton fue saludado por Chávez como algo "interesante", y supuestamente favorable para las relaciones de EEUU con Latinoamérica.

No obstante estos tropiezos, más han sido los acercamientos: Chávez creó expectativas en torno a un cambio en las relaciones bilaterales desde antes de que Obama fuera electo, y luego de su triunfo lo felicitó, uniéndose al coro de Lula, Evo, y otros presidentes latinoamericanos. De igual manera, el gobierno de Obama felicitó a Venezuela por el resultado del referendo aprobatorio de la enmienda constitucional, en febrero de este año, un hecho sin parangón en los diez años de gobierno de Chávez. Medios cercanos al gobierno venezolano han confirmado los esfuerzos de las delegaciones de EEUU y Venezuela en la OEA por concertar una agenda para una reunión entre Chávez y Obama. Una de las cosas más graves que ha dicho recientemente el presidente Chávez en Japón ha sido que el estado de las relaciones bilaterales se debía a que con Bush "no se podía hablar", mientras que con Clinton se tenían "relaciones normales", las cuales sería deseable restituir. Esta versión que promueve el gobierno venezolano responsabiliza exclusivamente a una camarilla republicana por la conducta imperialista de un régimen que promovió el golpe de estado y el sabotaje a la industria petrolera, y financió a organizaciones derechistas. De esta manera se minimiza el carácter agresivo del régimen político de los EEUU, su sistemática política injerencista e imperialista, y se ocultan los intereses en función de los cuales se orquestaron esas agresiones a nuestro país; todo esto en favor de la tesis de que el problema era el estilo, poco dado al diálogo, del gobierno de Bush.

El mensaje es claro: si el único obstáculo para unas relaciones "normales" con los EEUU era Bush, se abre la posibilidad de que su salida del gobierno permita "normalizar" las relaciones bilaterales. Según Chávez, "todo es posible" en el marco del "respeto mutuo". ¿Cabe esperar respeto de los imperialistas?

La perspectiva de unas relaciones de mutuo beneficio entre los EEUU y América Latina contradice la caracterización de ese país como una potencia imperialista, cuya política exterior está subordinada a la ganancia de los capitales transnacionales. Por ello es que la "normalidad" de las relaciones con los EEUU, tal y como esta ha sido definida por la clase política gringa, pasa por la imposición de aquellas condiciones más provechosas para los intereses económicos y estratégicos de los EEUU. El principio del "mutuo beneficio" nunca ha regido las relaciones entre EEUU y Latinoamérica.

En realidad, los puentes lanzados por el gobierno venezolano en busca de negociaciones y acuerdos con el gobierno imperialista de Obama, es la manera en que se refleja su orientación de conciliación de clases en la política internacional. Lejos de intentar transformaciones que apunten hacia el socialismo, el gobierno venezolano busca consolidar el status quo vigente, en el marco de una crisis económica que ha hecho mermar sus ingresoso por exportación de petróleo. En este sentido deben entenderse los gestos de acercamiento de Chávez hacia Obama.

Luego de derrotadas las maniobras golpistas apoyadas por los EEUU en 2002-2003, la relativa independencia alcanzada en estos años por Venezuela ha sido uno de las conquistas más importantes del proceso revolucionario. Para garantizar la permanencia y profundización de esta independencia, es necesario avanzar hacia el derrocamiento de la estructura capitalista de nuestro sistema económico y político. El control democrático sobre el aparato productivo y el Estado, condición fundamental del socialismo, sólo es posible sobre la base de la nacionalización de la banca, los grandes medios de producción, y el latifundio. El gobierno venezolano ha descartado adelantar este tipo de transformaciones, y ahora amenaza la independencia política del país al buscar acuerdos con el gobierno de Obama.
Para proteger al proceso revolucionario hay que luchar por el socialismo

Simón Rodríguez Porras


Réplica al artículo de Denny Ortuño titulado "Potenciar las medidas anti crisis y proteger a la revolución bolivariana"


















La propaganda oficial pronosticaba que, una vez aprobada la Enmienda Constitucional, el gobierno aprovecharía su posición de fuerza para profundizar el proceso revolucionario, tomando medidas en favor del bienestar social y económico de las grandes mayorías explotadas de nuestro país. No importaba que el precio del barril de petróleo bajara a 0 dólares, porque nuestra economía estaba blindada, gracias a la política económica del presidente Chávez y sus ministros.

Apenas 5 semanas después de la victoria electoral del gobierno, el blindaje económico del país demostró ser insuficiente ante la caída de los precios del petróleo, y la respuesta del gobierno fue la de resolver los desequilibrios fiscales aumentando en un tercio el Impuesto al Valor Agregado, debilitando el salario real, al aumentarlo muy por de bajo del índice inflacionario; además de reducir el gasto estatal, y casi triplicar el endeudamiento público presupuestado inicialmente para el 2009.

El gobierno que tomó estas medidas, todas ellas dentro de la ortodoxia capitalista, es el mismo que se presentaba antes de la enmienda como el operador de un milagro económico: supuestamente habría logrado que un país dependiente, monoproductor, siguiera siéndolo, pero resultara invulnerable ante la crisis económica mundial. La Asamblea Nacional aprobó un presupuesto con fines publicitarios en los últimos meses de 2008, sobre la base de un barril de petróleo cuyo precio era calculado a 60$. Una vez aprobada la enmienda, se adoptaron los ajustes necesarios para bajar el presupuesto a la realidad. Lo mismo ocurrió con el discurso, que pasó de las promesas sobre la realización del cambio social tantas veces postergado a lo largo de esta década, a limitarse a una política económica conservadora y la retórica del "mal menor".

No cabía esperar que una victoria electoral en el referendo, luego de una campaña personalista, y en la que tuvo especial protagonismo el "Frente Social Empresarial" que agrupa a los capitalistas del PSUV, iba a desembocar en una profundización del proceso revolucionario. Tampoco se podía esperar que un país altamente dependiente como Venezuela saliera ileso de la crisis financiera mundial. Sin embargo, una parte de la izquierda se jugó a vender estas ofertas engañosas. Pero todavía hay algo peor que pronosticar lo imposible, como que la burguesía y los nuevos ricos se van a autoexpropiar para avanzar al socialismo. Y es que cuando esa clase política reformista, que ha amasado capital en la administración del Estado burgués, dicta medidas para preservar la salud de sus negocios y los del resto de la burguesía, todavía hay quien presenta esas medidas como "socialistas".

En vez de pechar a los ricos y a las transnacionales (muchas de las cuales evaden impuestos a través de los Tratados contra la Doble Tributación), el gobierno aumenta un impuesto regresivo y brutal como el IVA, para que la mayoría empobrecida rellene el hueco fiscal. En vez de auditar la deuda externa y declarar una moratoria en su pago, o nacionalizar la banca, se aumenta el endeudamiento. Pero el pueblo trabajador no sólo pagará la crisis a través del IVA, también pagaremos a través de la desvalorización del salario real, pues el salario mínimo perderá en el 2009 entre un 15% y un 20% de su valor frente a la inflación, esto según los estimados más optimistas. También pagamos la crisis cuando el Estado y las empresas privadas se alían para tercerizar el empleo impunemente; o cuando las instituciones públicas y los cuerpos represivos criminalizan y atacan las huelgas y las movilizaciones por mejoras laborales. Un triste ejemplo de esto es la arremetida represiva contra los trabajadores de la Mitsubishi, en Anzoátegui.

Hay que recordar que el año pasado, el gobierno anunciaba en un rimbombante acto el 11 de junio, que entregaba un millardo de dólares a los empresarios, millardo que ahora parece faltarle al Estado; y que se liberaban los precios de la mayoría de los alimentos, todo esto a nombre de una "alianza estratégica con la burguesía". Las medidas "anticrisis" nos muestran que el discurso hacia el pueblo antes de la enmienda era un asunto táctico, mientras que la alianza con la burguesía es lo verdaderamente estratégico.

El viraje a la derecha del gobierno ha creado distorsiones tremendas. La burguesía y sus partidos tradicionales ahora juegan a colocarse "a la izquierda", y hasta Fedecámaras dice que el aumento al salario mínimo es insuficiente (aunque cínicamente añaden que muchas de sus empresas tendrán dificultades para pagar el aumento oficial). Pese a que las medidas benefician a la burguesía, así paga el diablo a quien bien le sirve. Hay sectores burgueses interesados en aprovechar cualquier oportunidad para golpear al gobierno e intentar recuperar el poder. Por eso es que Antonio Ledezma hace llamados patéticos a los trabajadores, tratando de sumarlos a su agenda, pero casi nadie le escucha. Y es que ese sector burgués tiene un plomo en el ala, por su historia de crímenes contra el pueblo, por su vocación pro imperialista y golpista.

Frente al gobierno y la derecha pro fascista, hoy es posible y necesario construir una opción política del pueblo trabajador, que luche contra estas medidas económicas del gobierno, pero no para restaurar el antiguo régimen neoliberal, sino para avanzar hacia la verdadera superación de la crisis recurrente del capitalismo, para construir una sociedad socialista, sin explotación. Esa es la única manera de preservar el proceso revolucionario venezolano.

lunes, febrero 16, 2009
















No llegaremos al socialismo de la mano de la burguesía nacional

Simón Rodríguez Porras

Respuesta a la carta abierta a la USI de Edwin Aguirre

Deseos no preñan

Siendo muy jóven cuando Chávez fue electo por primera vez (ni siquiera tenía edad para votar), he procurado la mayor parte de mi formación política en el marco de la etapa del proceso revolucionario que se abre el año 1998.

El entusiasmo por la independencia del gobierno frente a la derecha y al empresariado, y los furiosos ataques del fascismo contra la democracia, me llevaron a apoyar incondicionalmente al gobierno en esos años, y a alimentar la esperanza de que la dinámica de sus confrontaciones con la clase política establecida y la burguesía harían girar al gobierno hacia la izquierda, hasta tomar medidas de transición al socialismo.

Todavía en el año 2005, cuando la derecha subordinada a los EEUU boicoteó las elecciones de la Asamblea Nacional, pensaba que esa dinámica era la que definiría el curso del gobierno. Yo sobrevaloraba enormemente a la dirigencia del gobierno, pues aunque sabía que no era marxista (yo mismo apenas tenía nociones muy nebulosas de marxismo) pensaba que era consecuente. Fue aleccionador ver como una Asamblea Nacional bajo el dominio absoluto del chavismo fue incapaz de promulgar una sola ley revolucionaria, y como el capital político acumulado con las derrotas decisivas que todos infligimos al fascismo lo dilapidó el gobierno, pactando con los golpistas, y procurando consolidar el status quo más que avanzar hacia cambios estructurales en nuestra sociedad. Si algo he aprendido es que, como reza el dicho popular, "los deseos no preñan".

La anécdota no tiene valor en sí misma, de no ser porque hemos sido muchos los jóvenes y no tan jóvenes que hemos aprendido a través de esta experiencia. Para algunos, la experiencia ha sido trágica, como en el caso de los trabajadores de Sanitarios Maracay, que luego de jugársela por el gobierno durante el golpe y el sabotaje petrolero, tomaron la fábrica ante el abandono del patrono, creyendo que Chávez ordenaría la expropiación de la empresa y garantizaría sus derechos laborales. Ha sido el gobierno el encargado de darles una lección brutal de lo que significa una política de colaboración de clases, reprimiéndolos y aliándose con el empresario, un fascista, para robarles sus pasivos laborales. Lo mismo hemos vivido en Mérida, en el caso de la Planta de reciclaje, y en muchos otros casos. (Ver la siguiente reseña: http://www.laclase.info/nacionales/eslabones-en-la-cadena-de-la-represion-contra-los-trabajadores-en-venezuela).

El marxismo sigue siendo útil y necesario

El marxismo no es un catecismo, es fundamentalmente un método crítico. Si lo aplicamos a nuestra realidad actual, la dirección chavista se ha de caracterizar a la luz de los hechos, y no de algunas declaraciones socializantes entresacadas de un discurso nacionalista. Más allá de la coyuntura actual, se debe ver cuál es el devenir de la acción gubernamental, y sus tendencias. Es indudable que el gobierno avanza a pasos acelerados hacia la derecha, como explicaremos más adelante.

Hoy no estamos en los años que transcurrieron entre el 2001 y el 2003, en que la burguesía apostaba a fondo por el golpismo, y el gobierno se apoyaba en la movilización popular para enfrentarlo. Entre aquel tiempo y la actualidad, median hechos políticos que reflejan el rumbo conciliador y no revolucionario del gobierno. Se otorgó una amnistía presidencial a los paramilitares colombianos capturados en la finca Daktarí, como un gesto hacia el gobierno fascista de Uribe. Se recompusieron las fuerzas de la burguesía venezolana gracias a la lógica desarrollista del gasto público, que funciona como palanca principal del capital privado venezolano. Se distendieron las relaciones del gobierno con la derecha pro imperialista, y una nueva amnistía presidencial selló la impunidad de los golpistas y saboteadores de los años 2002 y 2003. Se establecieron acuerdos con capitalistas como Cisneros, Mendoza, Vollmer y Escotet, al tiempo que se consolidó un campo chavista en la burguesía, conformado por viejos y nuevos ricos con posiciones ventajosas en su relación con el Estado.

La proclama presidencial de la "alianza estratégica con la burguesía", a comienzos de 2008, como eje de la política gubernamental, vino simplemente a reconocer oficialmente lo que estaba consolidado como práctica. A la par de todo esto, el gobierno deshizo en gran medida la organización popular que garantizó las victorias sobre el fascismo, disolviendo Círculos Bolivarianos, UBEs, y comités de defensa de la revolución; mientras que procuró corporativizar al movimiento sindical y a los consejos comunales. Los revolucionarios no podemos ignorar todo esto, o callar por conveniencias mezquinas. Tenemos que decir que por esta vía que plantea el gobierno no iremos al socialismo, sino a la restauración de un pacto de gobernabilidad entre la derecha tradicional y la nueva clase política. En otras palabras, el reformismo no representa un camino más largo y lento hacia el socialismo, sino una vía de regreso a la estabilidad burguesa.

Uno de los cambios más importantes que ha sufrido la dirigencia gubernamental es que ha pasado de ser una burocracia cuyos privilegios se derivaban de la administración del Estado burgués, y de su mediación con la clase capitalista; a convertirse ella misma en propietaria de capital. Es un buen ejemplo de lo que en términos dialécticos se denomina la transformación de cantidad en cualidad. Esta casta burocrática que ha devenido en capitalista, junto al empresariado que ha prosperado gracias a su alianza con el Estado venezolano, ha venido a conformar un sector burgués cuyos intereses son los que definen en mayor medida las políticas gubernamentales, sus estrategias y perspectivas. Esto explica el carácter del proyecto de reforma constitucional o del paquete de leyes habilitantes aprobado en el 2008. Estos proyectos legales buscaron consolidar el marco de una economía mixta, en el cual los intereses de este sector burgués están mejor preservados.

Muchos nos hemos deslindado de un gobierno con estas caracerísticas, cuya política cada vez más derechizada pone en peligro la vida misma del proceso revolucionario, y creemos que es necesario construir un partido socialista, no como un aparato burocrático más, sino como una organización que intervenga en la lucha de clases desde una perspectiva verdaderamente revolucionaria.

No basta con utilizar lugares comúnes, como decir que este es un proceso inédito, que no será "ni calco ni copia sino creación heroica", pues "o inventamos o erramos", para presentar como una "vía al socialismo" la que transita el gobierno, de la mano de banqueros, latifundistas, y empresarios. Tampoco basta “explicar” que el proceso venezolano es “contradictorio y dialéctico”, si rehuimos caracterizar los elementos de esa contradicción. Nosotros planteamos con claridad en qué consiste su contradicción fundamental: estamos en un proceso revolucionario protagonizado por un pueblo que no acepta el esquema de dominación que entró en crisis en 1989, pero la actual dirección de ese proceso revolucionario, el gobierno chavista, no es socialista. Por ello decimos también, que la alternativa revolucionaria que logremos construir es la única garantía de que este proceso no sea derrotado. En ese sentido trabajamos.

Son otros quienes le hacen el juego a la derecha

Quienes nos negamos a ser operadores políticos de la burguesía ascendente y la burocracia, no le hacemos el juego a la derecha. Nosotros no hemos otorgado amnistía a los verdugos del pueblo ni ventajas económicas a la burguesía parasitaria. No hemos sembrado expectativas en el nuevo presidente de los EEUU, ni hemos proclamado la necesidad de alianzas con los explotadores capitalistas. Tampoco hemos optado por refrendar con silencios cómplices estas desviaciones derechistas del gobierno que tanto favorecen a la derecha y al imperialismo. No somos nosotros los que le hacemos el juego a la derecha y al imperialismo, pues siempre hemos denunciado los pactos del gobierno con esa derecha. Uno de los fenómenos más lamentables que hemos presenciado en esta última década ha sido el proceso de cooptación y burocratización de una parte de la izquierda revolucionaria. Muchos activistas son reducidos a la tarea de intentar justificar ideológicamente a un gobierno con estas características.

La enmienda no es para avanzar hacia el socialismo

No podemos descontextualizar la propuesta de enmienda de la orientación que tiene el gobierno, que es quien la propone. El tema de la postulación ilimitada ya se encontraba en el proyecto de reforma constitucional. Cuando el presidente Chávez reprendió duramente a sus seguidores en el Poliedro por la no aprobación de la reforma, pocos días después de su derrota electoral del 2 de diciembre de 2007, lo hizo responsabilizándoles de que él "tendría que irse" de la presidencia en el año 2012.

El primero en proponer la eliminación de las limitaciones constitucionales a la reelección del presidente de la República fue el entonces diputado Luis Velásquez Alvaray, hoy prófugo por cargos de corrupción. A la propuesta, hecha en septiembre de 2004, el presidente Chávez respondió: "Yo no la comparto, ni la apoyo. Soy el primero en rechazarla... Son otros los puntos que hay que revisar para fortalecer la Constitución Bolivariana" (http://www.aporrea.org/actualidad/n50706.html). En el 2009, el presidente Chávez plantea que "los que estén con la Patria y el Socialismo" deben votar a favor de la enmienda. Nosotros seguimos creyendo que son otros los aspectos que hay que cambiar en la Constitución para avanzar hacia el socialismo.

Hoy, la campaña del gobierno en pos de la enmienda tiene dos ejes contradictorios. Uno es que la enmienda amplía los derechos democráticos del pueblo, este aspecto de la campaña del gobierno lo recoge la pregunta redactada por la Asamblea Nacional; la propaganda que usa esta argumentación pretende despersonalizar la enmienda. El otro consiste en plantear que la enmienda tiene el propósito de permitir al presidente Chávez continuar su cargo, ya que esta es la única garantía de que no sean desmantelados los programas sociales implementados por su gobierno, y que sin el presidente no será posible “seguir avanzando por la vía del socialismo”. Sobre lo primero, resulta evidentemente que la enmienda sólo ampliaría derechos individuales de los funcionarios electos a postularse a la reelección cuantas veces como deseen, sin limitaciones constitucionales; en cuanto a lo segundo, no es necesario hacer comentarios adicionales.

Quien hizo la propuesta el año pasado de realizar una enmienda constitucional para permitir que el presidente Chávez opte a la reelección en el año 2012 fue el gobernador de Anzoátegui, Tarek William Saab. Saab ha sido duramente cuestionado por la actuación de la policía a su cargo en la represión contra los trabajadores petroleros en el año 2007, que dejó varios heridos de bala, y más recientemente por ser el mismo cuerpo policial el responsable del asesinato de dos trabajadores de la automotriz MMC. La campaña por la enmienda cuenta con un frente empresarial, encabezado por Miguel Pérez Abad y Alberto Cudemus. De tal manera que todo el asunto de la enmienda retrata una caricatura de revolución, para usar la expresión del Che, en la que son protagonistas burgueses “socialistas”, burócratas corruptos, y funcionarios represores, todos a favor de la ampliación del “derecho democrático a reelegir”, mientras que millones de personas depositan su confianza en que por esa vía se avanzará hacia cambios sociales profundos. Los revolucionarios no podemos formar parte de esa estafa.

Necesitamos herramientas organizativas para luchar por los derechos democráticos del pueblo

No sé en cuántos programas revolucionarios ha figurado el "derecho a la reelección" como una reivindicación democrática, pero en todo caso han sido otras las reivindicaciones prioritarias de los revolucionarios hasta ahora. Lógicamente, los revolucionarios hemos dado prioridad a derechos colectivos como el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, el derecho a la atención médica integral, el derecho a un salario digno, entre otros. Como revolucionarios, tenemos el derecho a plantear con toda claridad que no se va al socialismo en alianza con la burguesía, tendiendo puentes al imperialismo y amnistiando fascistas. No hay atajos, sólo con la lucha del pueblo trabajador, dotado de instrumentos organizativos propios, podremos avanzar hacia una sociedad más justa.

Epílogo

Edwin Aguirre pregunta en su "Carta abierta a los camaradas de la Unidad Socialista de Izquierda": "¿No sería una política revolucionaria aliarse a los sectores “nacionalistas burgueses” o boliburguesía chavista, como ustedes la llaman, contra "la oposición golpista y fascista"?"

Como respuesta, he preferido citar fragmentos del artículo “PCV: Socialismo sí, pero no por ahora” que el propio Edwin Aguirre publicó en el año 2007, a propósito de las tesis presentadas al XIII Congreso del Partido Comunista de Venezuela. La citas que siguen, explican por qué los socialistas revolucionarios no estamos dispuestos a apoyar una "política de alianzas con supuestos sectores progresistas de la burguesía (que) ha llevado al proletariado y a los pueblos a trágicas derrotas".
Sólo resta insistir en que el gobierno, en la voz del propio presidente Chávez, ha proclamado oficialmente la política de la "alianza estratégica con la burguesía nacional" como propia.

"A propósito de las tesis presentadas al próximo XIII Congreso del PCV preparadas por el IV y V Pleno de ese partido, su dirección ha rescatado del baúl del reformismo las famosas tesis de la "revolución por etapas" y del Frente Popular, con las que los partidos estalinistas desde la década del 30 y posteriores llevaron al fracaso a una buena cantidad de los procesos revolucionarios en el mundo".

"El PCV busca de nuevo afanosamente una burguesía nacional nacionalista, antiimperialista y progresista con la cual hacer un Frente Amplio para adelantar las tareas de la revolución democrática burguesa que ella misma no ha sido capaz de realizar. El PCV quiere que los trabajadores y el pueblo venezolano se sacrifiquen y se dejen explotar por una burguesía "progresista y antiimperialista" (!)".

"No hay burguesía nacional progresista y mucho menos antiimperialista. La burguesía venezolana es en su inmensa mayoría una "lumpenburguesía". Hay muchísimo material de estudio y experiencias pasadas para demostrar que esta política de alianzas con supuestos sectores progresistas de la burguesía ha llevado al proletariado y a los pueblos a trágicas derrotas, pero el espacio me limita. Invito a los jóvenes comunistas a investigar y a leer entre otros a André Gunder Frank y su libro "Lumpenburguesía y desarrollo en America Latina"."

(Se puede leer el artículo completo en el siguiente enlace:

http://my.opera.com/CLAN/blog/pcv-socialismo-si-pero-no-por-ahora-por-edwin-aguirre-morales)

miércoles, diciembre 17, 2008

No pudieron arrodillarlo



No pudieron arrodillarlo

el uranio empobrecido, por años lloviendo sobre el pueblo

las Naciones Unidas robando la comida pagada con petróleo

las mentiras de destrucción masiva

el bombardeo de Bagdad

las botas gringas borrando las huellas de los sumerios en los museos

los traidores trabajando para los invasores

los soldados arrancando a Faluya de raíz

los mercenarios israelíes, sudafricanos. .. en fin, gringos

los invasores ingleses, italianos, y de otros países del "eje del bien"

las bases militares extranjeras, como tumores capitalistas

los tecnócratas venezolanos asesorando el robo del petróleo iraquí

el terrorismo de la guerra contra el terrorismo, moderna piedra de la locura

los perros y las carceleras gringas de Abu Graib

un millón de asesinados, miles de torturados, mutilados, violados

el presidente gringo diciendo que todo aquello fue por fallas de "inteligencia"

y que en todo ese trabajo de matar y saquear aún "queda mucho por hacer"


"Este es tu beso de despedida"

le gritó el hombre al perro de Abu Graib

y lo borró con las suelas de sus zapatos

el mundo vio que su pueblo estaba descalzo, pero de pie

(Simón Rodríguez Porras, 18-12-08)

domingo, diciembre 07, 2008


¿Qué significa el silencio del PSUV y el gobierno ante al asesinato de los dirigentes obreros de Aragua?

Simón Rodríguez Porras (30/11/08)

A estas alturas, resulta vergonzoso el silencio del gobierno frente al asesinato de Richard Gallardo, presidente de la UNT-Aragua, y los dirigentes obreros Luis Hernández y Carlos Requena. Este triple asesinato político, el 27 de noviembre en la noche, es uno de los ataques más brutales que ha sufrido el movimiento obrero venezolano.

El del gobierno es un silencio calculado ante un crimen político de gran magnitud, un crimen que nos ha estremecido a todos los que hemos conocido las luchas ejemplares de estos dirigentes al lado de los trabajadores de Aragua. Su ejemplo revolucionario estuvo en la derrota del paro patronal y el sabotaje petrolero, y resuena con el nombre de Sanitarios Maracay, empresa bajo autogestión obrera, y tantas otras luchas a lo largo de décadas de activismo clasista.

El día en que fueron asesinados, estos trabajadores habían enfrentado a la represión de la policía estadal en la empresa transnacional "Alpina". Aquella estrecha alianza con la burguesía nacional, que el gobierno ha proclamado a los cuatro vientos, cobra víctimas todos los días, y en "Alpina" fueron cuatro trabajadores los que cayeron heridos por la acción policial. Gallardo, Hernández y Requena acompañaron a los trabajadores de la transnacional en la retoma de la empresa, y no se retiraron hasta que los patronos firmaron su compromiso de cumplir con sus obligaciones legales y contractuales. Pocas horas después, los sindicalistas fueron asesinados cobardemente por un mercenario.

Se trata de un golpe brutal a la cabeza del movimiento obrero, a lo más combativo y consecuente de él.

Cuando la derrota del paro patronal y el sabotaje petrolero abrió la posibilidad cierta de enterrar a la burocracia de la CTV, Gallardo fue uno de los más destacados organizadores del sindicalismo clasista y revolucionario, en la tremenda experiencia de la creación de la Unión Nacional de Trabajadores. Aunque hubo dirigentes que entregaron su autonomía organizativa y política a cambio de cargos en el gobierno y prebendas, hasta llegar a convertirse en los principales enemigos de la nueva central obrera, Gallardo se mantuvo fiel a sus principios y al programa de su corriente. De esta manera, se distinguió por ser el único representante de una federación regional elegido por las bases del movimiento en un proceso democrático. Fue así como se convirtió en presidente de la UNT-Aragua.

La UNT no puede dejar pasar, con meros saludos a la bandera, el asesinato de sus dirigentes, incluyendo el presidente de una de sus federaciones. Si el gobierno mantiene un silencio tan parecido a la complicidad frente a este crimen, un paro obrero nacional hablará contra el sicariato, contra la impunidad, contra la alianza entre el gobierno y la burguesía nacional y transnacional. Este paro debe exigir una investigación a fondo del crimen, con participación de las organizaciones obreras.

En momentos en que el PSUV se mostraba como un poderoso aparato policlasista que, por expresa disposición de su dirigencia, era enemigo de la existencia de organizaciones políticas y sindicales autónomas; Gallardo, Hernández, y Requena participaron en la construcción de la Unidad Socialista de Izquierda, un partido obrero, defensor acérrimo de la independencia política de la clase trabajadora.
Gallardo fue candidato a diputado al Consejo Legislativo del estado Aragua, y Luis Hernández candidato a la alcaldía del municipio Zamora, en el mismo estado. Hernández obtuvo una importante votación, y pensaba impugnar los resultados de las elecciones.

El PSUV se proclama socialista, pero no dice nada acerca del asesinato de tres dirigentes revolucionarios. ¿Cuál socialismo es ese que calla ante la injusticia y el crimen? Quienes callan llevan el socialismo en los zapatos, como dice la consigna de la Juventud del PSUV. Allí lo llevan para pisarlo a cada paso.

Este silencio oficial es el mismo que siguió a la represión de la Guardia Nacional en abril de 2007 contra los trabajadores de Sanitarios Maracay, quienes exigían la nacionalización de esta empresa abandonada por sus propietarios capitalistas. Richard Gallardo y Luis Hernández se habían pronunciado ese 27 de noviembre por la nacionalización de "Alpina", ante la amenaza de la transnacional de abandonar el país si los trabajadores no renunciaban a la organización sindical.
Este silencio es el mismo que guardó el gobierno frente al sicariato utilizado en Fundimeca y en la Planta de Tratamiento de Desechos Sólidos de Mérida para atentar en contra de dirigentes obreras dignas y consecuentes; el mismo que ha guardado frente a decenas de asesinatos de dirigentes campesinos, frente al asesinato de yukpas y wayúu que luchan por la tierra.

El gobierno calla ante el asesinato de los dirigentes obreros, pero se desvive por dialogar con los patronos.

“No podemos dejarnos arrastrar por las corrientes extremistas. Nosotros no somos extremistas ni podemos serlo. ¡No! Tenemos que buscar alianzas con las clases medias, incluso con la burguesía nacional”. (http://www.aporrea.org/ideologia/n107017.html)

"A esta burguesía nacional siempre estaremos lanzándole puentes para hacer una gran alianza nacionalista y patriótica". (http://www.aporrea.org/actualidad/n112028.html)

"Los ricos en Venezuela deben darle gracias a la Revolución Bolivariana, que llegó de manera democrática al poder, porque si no, se hubiesen suscitado muchas rebeliones en el país en los últimos años, lo cual hubiese generado una gran inestabilidad." (http://www.aporrea.org/actualidad/n111274.html)

La alianza estratégica con la burguesía y el “reimpulso productivo” van de la mano de la impunidad. Por esa alianza se le concedió amnistía a los golpistas del 2002 y el 2003, animando nuevos crímenes contra los trabajadores y el pueblo. La “revolución pacífica” es paz para los burgueses y violencia para los trabajadores.

No se puede estar al mismo tiempo con los asesinos y con los asesinados, con los burgueses y con los trabajadores; no se puede estar a favor de la revolución y contra la rebeldía. No tomar posición, también es una forma de tomar posición.
Nosotros no estamos agradecidos. No queremos la estabilidad de los explotadores, sino la justicia para los explotados.

* Simón Rodríguez Porras es militante de la Unidad Socialista de Izquierda

sábado, noviembre 22, 2008

58 años del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud


Simón Rodríguez Porras

El 13 de noviembre se cumplieron 58 años del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, quien al momento de morir llevaba dos años como presidente de la Junta Militar de Gobierno. Esta junta había tomado el poder por medio de un golpe de Estado que terminó con el gobierno del presidente Rómulo Gallegos.

Este golpe a su vez era la salida de fuerza de la crisis de la alianza entre Acción Democrática y el grupo de militares que derrocaron al general Medina Angarita en octubre de 1945.

41 años antes del magnicidio, Carlos había nacido en Caracas, hijo de Román Delgado Chalbaud, de quien tomó ambos apellidos a modo de homenaje. Su padre fue un merideño que primero formó parte del gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez, y luego de caer en desgracia con el régimen y pasar 14 años como preso político de la dictadura en condiciones precarias, murió combatiéndolo. A causa de la persecución política en contra de su familia, ésta decidió exiliarse en Francia, donde Carlos Delgado Chalbaud vivió a partir de los cuatro años, y llego a realizar estudios de ingeniería. Luego de participar en la fallida expedición antigomecista del Falke, que desembarca en Cumaná en 1929, y en la que muere su padre, se exilia nuevamente en Francia. Se casa con una rumana de filiación comunista, y entabla amistad con gran parte de los exiliados latinoamericanos en París, incluyendo al propio Rómulo Gallegos, durante cuya breve presidencia sería ministro de la Defensa.

Regresa a Venezuela y se asimila al Ejército, con el grado de capitán, durante el gobierno de Eleazar López Contreras, en 1939.
Al momento de su asesinato, Delgado Chalbaud se perfilaba como el mejor posicionado aspirante a presidir el país luego de que la Junta de la que formaba parte convocara a elecciones populares, en virtud de un acuerdo producto de una serie de negociaciones entre el gobierno militar y un sector de la oposición. 1950 había sido un año de agitación y resistencia por parte de Acción Democrática y el Partido Comunista, quienes mantenían un importante grado de influencia de masas pese a su ilegalización por parte del gobierno militar.

El asesinato abrió las puertas a una salida distinta a la planteada con la presidencia negociada de Delgado Chalbaud, y permitió el ascenso al poder de Pérez Jiménez, otro de los miembros de la Junta Militar de Gobierno, quien se mantendría directamente en el poder entre los años 1952 y 1958, aunque manejaría el poder a la sombra de la presidencia de Germán Suárez Flámerich, quien asumió el poder luego del asesinato de Delgado Chalbaud.

La autoría intelectual del magnicidio, único crimen en su género ocurrido en Venezuela durante todo el siglo XX, permaneció sin develarse, aunque Pérez Jiménez fue el principal beneficiario de esa muerte. El asesinato de Rafael Simón Urbina, jefe de la banda que ejecutó el crimen, a manos de los agentes de la Seguridad Nacional que lo trasladaban a medianoche a la Cárcel Modelo, evidencia la necesidad del gobierno de encubrir un crimen gestado desde el poder. Los demás integrantes de la banda de ocho personas que ejecutaron la acción fueron sentenciados a penas de entre 12 años y medio, y veinte años de prisión.

Pérez Jiménez se refirió a Delgado Chalbaud en su sepelio como “hombre forjado en disciplinas espirituales, en el refinamiento de la cultura y en el ambiente moral en que el deber y la bondad constituyen expresiones naturales de la persona modelo de devoción a la patria, de desprendimiento, de fortaleza y de serenidad”. Calificó el crimen como “sorprendente e insólito dentro de las realidades históricas, políticas y sociales del país”. En realidad, el crimen fue planificado como un eslabón fundamental en la cadena de eventos que desencadenarían el advenimiento de la dictadura fascista que ejerció el propio Pérez Jiménez durante la década que estaba comenzando, y hasta 1958.

viernes, octubre 17, 2008


La cultura gringa

Simón Rodríguez Porras

A fines del año 2007, la Universidad de los Andes llevó a cabo la segunda edición de la "semana cultural de los Estados Unidos", un evento propagandístico patrocinado por la embajada estadounidense. En el marco de este evento, un funcionario del gobierno estadounidense dictó una charla sobre política exterior, se proyectaron algunas películas comerciales de factura hollywoodense, y se promocionó el american dream y las becas Fullbright.

Coincidencialmente, en esos días Megan Hawkings reseñaba el despido del profesor universitario Steve Bitterman, quien impartía clases en el Southwestern Community College. Dos días antes del despido, el profesor expuso en una clase sobre la civilización occidental algunas consideraciones sobre La Biblia: "Les dije (a los estudiantes) que (el viejo testamento) era una historia sumamente significativa, pero que debían tomarla en sentido poético, metafórico o simbólico, pues de hacerlo literalmente podrían perderse buena parte de su significado". Hawkings relató que algunos estudiantes se enfurecieron y amenazaron con demandar judicialmente a Bitterman. "Estoy un poco sorprendido de que una universidad de prestigio apoye a estudiantes que insisten en que alguien con un título universitario y un doctorado, en mi caso dos, tengan que enseñar que existieron serpientes que hablaban, si no quieren quedarse sin trabajo", fue la manera en que el profesor ilustró el caso. (1) Había antecedentes en la materia. En un juicio en el año 1925 en contra de un profesor que enseñó la teoría de la evolución a sus alumnos, el juez William Jennings Bryan sentenció que el mundo había sido creado el 23 de octubre del 4004 a.C., a las 9'00 h de la mañana. "¿Hora del Este o del Oeste?", bromeó el abogado defensor. (2)
El propio presidente Bush ha declarado públicamente que la teoría de la evolución y las tesis "creacionistas" de los cristianos fanáticos deben enseñarse como teorías con igualdad de rango. Estos últimos están organizados en un movimiento nacional, y han logrado conquistas en las legislaciones locales.

Dos días antes del despido de Bitterman, un senador estatal de Nebraska introdujo en un tribunal una demanda judicial en contra de Dios. El senador Chambers, con 37 años de ejercicio en el cargo, alegó que al estar Dios en todas partes, puede ser demandado en los EEUU por su responsabilidad en "espantosas inundaciones, terremotos, horrendos huracanes, terroríficos tornados, perniciosas plagas, feroces hambrunas, devastadoras sequías y guerras genocidas". (3)

Son apenas síntomas recientes de una vieja enfermedad. En 1897, el parlamento estadal de Indiana tuvo la ocurrencia de decretar un nuevo número Pi, que fuera más sencillo y manejable que la cifra que conocemos. Y decretaron el nuevo Pi: el 4, un número más agradable que el irracional Pi anterior. La iniciativa legal se introdujo en el Congreso de los EEUU, pero no pasó de ahí.
La cultura estadounidense está atravesada por la lucha de la ignorancia contra el conocimiento científico. Existe una especie de "cultura de la estupidez", que crece aceleradamente en una población en obnubilada en una gran proporción por obra de los fanatismos religiosos, primero, y de la alimentación chatarra y los medios de comunicación capitalistas, luego. George W. Bush ejemplifica este rasgo cultural cabalmente. Bush perdió, a juicio de sus compatriotas, todos los debates públicos que sostuvo como candidato presidencial, sin embargo ganaba puntos en las encuestas como resultado de su lamentable desempeño debatiendo, por una operación psicológica de identificación.

Una encuesta de Gallup publicada por la revista Newsweek reveló que el 48% de los estadounidenses piensa que la tierra es plana. El culto a la ignorancia es peligroso: la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, dice que "no cree" en el fenómeno del calentamiento global. Palin, en cambio, cree que los seres humanos y los dinosaurios coexistieron hace unos 6000 años. (4)

Para Noam Chomsky, "el trasfondo de la controversia acerca de la evolución y el "diseño inteligente" (o creacionismo) es el extendido rechazo a la ciencia, un fenómeno con raíces profundas en la historia estadounidense, que ha sido explotado cínicamente en pos de mezquinas ganancias políticas en el último cuarto de siglo. El "diseño inteligente" nos lleva a preguntarnos si es inteligente desestimar la evidencia científica acerca de asuntos de suprema importancia para la nación y el mundo - como el calentamiento global".(5)
Las dos terceras partes de la población estadounidense cree al pie de la letra en la descripción de la creación del mundo contenida en la Biblia. Y no es una exageración decir que la población de los EEUU está enloqueciendo. Según declaraciones de Thomas Insel, jefe del Instituto Nacional de Salud Mental, el 8 de junio de 2005 en el Washington Post, el 46% de los estadounidenses sufrió algún desorden mental serio ese año, con lo cual los EEUU alcanzan un indiscutible primer lugar a nivel mundial. (6)

Como se puede ver, el tema de la cultura estadounidense es de gran interés, sobre todo para un país dependiente como el nuestro, si se aborda desde el ángulo adecuado, y no precisamente el que nos ofrecen la ULA y la Embajada de los Estados Unidos. Aunque silenciada, también existe la perspectiva de los que luchan contra el capitalismo desde las propias entrañas del monstruo.

Notas

1.- http://www.aporrea.org/ internacionales/n102029.html
2.- http://www.lanacion.com.ar/ Archivo/nota.asp?nota_id= 945432%20
3.- http://librodenotas.com/ guiaparaperplejos/11439/dios- y-los-dinosaurios-de- plastilina
4.- http://aporrea.org/internacionales/n121503.html
5.- http://www.chomsky.info/ articles/20051106.htm
6.- Rafael Veiga; "El tigre de Pobladora"; Ediciones El Socialista; 2006. Pg.102

lunes, octubre 06, 2008


Mérida, a 450 años del genocidio

Simón Rodríguez Porras


Después de un silencio de siglos, gritaron en la altura las vírgenes petrificadas, el día en que los guerreros de la libertad atravesaban victoriosos por los ventisqueros de los Andes; pero la laguna continuó quieta e inmóvil, detenida por el maleficio del piache que profanó sus aguas. Cuando éstas sean purificadas, la laguna misteriosa del Urao se levantará otra vez, ligera como la nube que el viento impele, pasará de largo por encima de las cordilleras e irá a asentarse para siempre allá muy lejos, en los antiguos dominios del valiente Guaicaipuro, sobre la tierra afortunada que vio nacer y recogió los frutos del hombre águila, del guerrero de la celeste espada, vengador de las naciones que yacen muertas desde el Caribe hasta el Potosí
(1)

Para la época en que llegaron los perros, los arcabuces, los caballos, las cadenas, y los españoles a los Andes venezolanos, tenían ya varios centenares de años poblando sus valles y montañas varias comunidades indígenas de origen chibcha y arawak. A diferencia de los oleajes migratorios de aquellos pobladores precolombinos, en los que la llegada de nuevos grupos no supuso para las comunidades establecidas la extinción o el éxodo, la llegada de los invasores europeos ahogó en sangre el modo de organización social y económica de los indígenas, imponiéndoles la esclavitud y las encomiendas; desplazando su cultura con los mitos de la tradición judeocristiana; y finalmente acabando con su existencia física, casi totalmente, a través de fuego, hierro, y enfermedad.

La barbarie llegó en una expedición encabezada por el entonces alcalde ordinario de Pamplona, Juan Rodríguez Suárez. Este infame personaje, quien se haría conocer como “El capitán de la capa roja” fue premiado con aquel cargo por su sobresaliente desempeño en las tareas de la conquista de Pamplona; y no tardó sino unos meses en la alcaldía para armar una expedición que emprendiera la búsqueda de oro y minerales en las Sierras Nevadas.

Unos 55 soldados y jinetes españoles, guiados por indígenas, salieron de Pamplona en junio de 1558, y ya en los llanos de Cúcuta enfrentaron la resistencia de los pobladores originarios, quienes entablaron una dura pelea, matando a un caballo e hiriendo a uno de los soldados, hasta retirarse por sus numerosas bajas a manos de los españoles. Al no conocer las armas de fuego, las armaduras, ni los caballos, los indígenas se encontraban en una considerable desventaja militar. Más adelante, en el Valle de Santiago, lugar en el que actualmente se encuentra la ciudad de San Cristóbal, la expedición se encontró con una aldea sacrificada al fuego por sus propios pobladores, quienes prefirieron incendiar sus viviendas y retirarse a las montañas antes que sufrir la humillación de la conquista y el exterminio a manos de los invasores. La imagen de unos pueblos reducidos a cenizas se repitió una y otra vez a lo largo de este valle.

Para capturar y esclavizar a indígenas de los caseríos altos que se divisaban desde el valle, de manera que sirvieran de guías, Rodríguez Suárez envió una avanzada a las órdenes de un tal Juan Andrés. Al día siguiente, al dirigirse a los caseríos sometidos durante la noche, su caballo cayó en una trampa tendida por los indígenas. De este modo relata Fray Pedro de Aguado, cronista del grupo, el incidente:

“Iba Juan Rodríguez muy airado y enojado, porque en el camino que este día había llevado se le había estacado o lastimado un caballo en ciertas estacas o dardos que para este efecto tenían los indios puestos por junto al camino, entre altos pajonales; y queriendo apetecer a su ira y cólera con hacer un abominable castigo, tomó de los indios que en poder de Juan Andrés halló presos, y con las propias flechas que en su casa se habían hallado, teniéndole los indios seguramente algunos soldados, él, con su propia mano, los flechaba y metía con crueldad de bárbaro las flechas por el cuerpo…”(2)

Uno de los poblados fue nombrado La Grita, por las vociferaciones con las que fue rechazada la presencia española. Otro fue llamado Bailadores, por la manera en que los guerreros indígenas se movían para evitar ser alcanzados por los disparos de arcabuz. Nuevas masacres siguieron en las poblaciones a las que los invasores llamaron Estanques y Pueblo Quemado. Esta última fue nombrada de esta manera, pues los indígenas optaron por resistir y pelear dentro de sus casas, a lo que el bestial español respondió incendiándolas con sus habitantes adentro.

Finalmente, el morcillero de la capa roja llegó a la que hoy conocemos como Laguna de Urao, que los indígenas llamaban Yohama. Le dio por llamar al pueblo que bordeaba la laguna “La Lagunilla”, aunque al notar que se trataba de un importante centro económico y cultural de la zona, con una población pacífica y altiva, Rodríguez Suárez decide fundar allí, por los primeros días de octubre, la ciudad de Mérida, en honor a su ciudad natal. Además de ser un importante punto de intercambio comercial, en el que confluían productores del Lago de Maracaibo, la costa, El Tocuyo, y los Llanos; los mojanes, o sacerdotes de esta zona, eran muy respetados y visitados desde lugares próximos y lejanos.

Las vejaciones continuas a la población por parte de los invasores la obligaron a buscar refugio en los cerros y abandonar la recién fundada ciudad. Ante la imposibilidad de esclavizar a los indígenas para sostenerse económicamente, dado que los expedicionarios no estaban en la disposición de trabajar sino de saquear, Rodríguez Suárez decide mudar la ciudad, recorriendo gran parte de los Andes venezolanos, y finalmente se instala en la punta de la meseta de Mérida que actualmente se conoce como La Parroquia. Para este momento, la expedición había sistematizado aún más sus prácticas sanguinarias, adoptando el método de atacar los poblados durante la noche, mientras los indígenas dormían, para causar una mayor mortandad.

A comienzos de 1559, tropas enviadas por la Real Audiencia de Santa Fé capturan a Rodríguez Suárez y lo trasladan a Bogotá para ser juzgado por haber fundado Mérida sin el permiso real, así como por los tratos crueles inflingidos a la tropa a su mando. Con la ayuda del obispo Juan de los Barrios, el morcillero es protegido en la iglesia, y aunque es aprehendido nuevamente, logra escapar una segunda vez con el auxilio del mismo obispo, refugiándose en Trujillo. De esta manera se convierte en uno de los primeros criminales protegidos políticos de la Iglesia Católica en América. Ya Juan Maldonado, el capitán que capturó a Rodríguez Suárez, había mudado por segunda vez la ciudad de Mérida, esta vez adentrándose en la meseta y ubicando la ciudad en su asiento definitivo.

Rodríguez Suárez logró el favor político de las autoridades en Trujillo y de esta manera evadió sus deudas legales con Santa Fé. Al servicio del gobernador de la Provincia de Venezuela, Pablo del Collado, se dirige en 1561 a la costa norte, a combatir a los indígenas que resisten a la explotación minera desde un año antes, y que ya habían repelido a Pedro de Miranda. Luego de varias batallas contra los Teques al mando del cacique Guaicaipuro, Rodríguez Suárez deja las minas para dirigirse a Caracas, creyendo haber derrotado a la resistencia indígena. Este craso error es aprovechado por Guaicaipuro, quien aplasta a los españoles en las minas y en la ranchería de San Francisco. Poco después, el propio Rodríguez Suárez, junto a un contingente reducido de seis soldados, es emboscado camino de Valencia, mientras intentaba unirse a los realistas que perseguían a Lope de Aguirre.(3) Los guerreros teques lo ajustician junto con su pequeña tropa, y Guaicaipuro toma su espada como trofeo. La llevará hasta su muerte, luchando contra los invasores a la cabeza de una confederación de tribus heroicas.





Notas

1.- Tulio Febres Cordero; "Mitos y Tradiciones"; Monte Ávila Editores; Caracas,1994.
2.- Jacqueline Clarac de Briceño, Thania Villamizar, Yanet Segovia; “El capitán de la capa roja”; Universidad de los Andes; Mérida, 1988.
3.- Aunque suene cómico, los historiadores apologistas de la conquista sostienen la ridícula versión de que Rodríguez Suárez realmente murió de cansancio y que los indígenas ni siquiera eran capaces de acercase a su cadáver.

La historiografía conservadora y pro-fascista no da cuenta de cómo pudo transmitirse dicho testimonio si todos los acompañantes de Rodríguez Suárez fueron muertos junto con él.

(Ver: Carmelo Arribas; “Juan Rodríguez Suárez, El capitán de la capa roja y la espada invencible”
http://www.extremaduraaldia.com/reportajes/-juan-rodriguez-suarez-el-capitan-de-la-capa-roja-y-la-espada-invencible-fundador-de-merida-/45937.html)


Pero al final, todo se puede esperar de la historia contada por los vencedores. Mucho más increíble resulta el hecho de que a 450 años de la bárbara incursión española en los Andes venezolanos, un gobierno que se hace llamar revolucionario, y que dice reivindicar la resistencia indígena, organice la celebración oficial del genocidio.